Dirigiéndonos desde la ciudad de Pistoia hacia el suroeste, encontramos el más grande pantano interior italiano: se trata de la “Reserva Natural Padule di Fucecchio”.
Es un área de unas 1.800 hectáreas de forma vagamente triangular que recubre parte de las provincias de Florencia y Pistoia y representa lo que resta, llegando hasta nuestros días, de un gran lago que debió de ocupar la Val di Nievole meridional.
Mencionado en los libros de historia por lo que respecta a las Guerras Púnicas (es desde este trecho de tierra que Aníbal decidió pasar con su ejército), el (Pantano) Padule di Fucecchio ha sido objeto de estudio por parte de Leonardo da Vinci, y bajo las dinastías de los Medici, primero, y de los Lorena después, fue objeto de trabajos para el control de las aguas y la recuperación de los territorios.
Hospeda en el curso de un año a aproximadamente 190 especies diferentes de aves: “il Cavaliere d`Italia” (Cigüeñuela común), “il Bengalino” (Bengalí rojo), “la Moretta tabaccata” (Porrón pardo), sólo para citar algunos. Sin contar que son numerosísimas también las especies vegetales: plantas carnívoras, helechos, musgo de turbera, etcétera.
Además, están las huellas dejadas por el hombre en el curso de los siglos: canales de irrigación flaqueados por filas de árboles; pequeñas casas usadas tiempo atrás por los pescadores de la zona; en fin, el Puente a Cappiano, realizado por orden de Cosimo de Medici, en la primera mitad del mil quinientos (como testimonian dos lápidas aún presentes), para controlar el canal “l’Usciana”, el único desaguadero del Pantano.
Por lo tanto, si para nuestra estadía hemos buscado de entre los alquileres en Toscana, aquellos en la zona “Padule di Fucecchio”, metamos también en el equipaje un cómodo par de zapatos para trekking, un buen par de binoculares y una máquina fotográfica. Nos aguardan birdwatching, paseos a caballo...
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